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(Groucho Marx, de niño)


jueves, 25 de mayo de 2017

Jan Karski, el hombre que descubrió el Holocausto

Reconozco que lo primero que me impacto de esta historia fue la portada: un hombre bien vestido, con traje y gabardina, de frente, y sobre él la imagen de varios judíos que observan tras la valla de un campo de concentración.
El Holocausto judío siempre me ha impresionado, y no sólo por la muerte de cientos de miles de inocentes sino sobre todo por la organizada maquinaria de terror y muerte que lo causó. Una perfecta cadena de mando y de ejecución que hiela la sangre, y que lamentablemente se ha repetido y se repite en muchas partes del mundo.
La historia de Jan Karski. El hombre que descubrió el Holocausto (Norma Editorial, 2015), es un relato bien llevado sobre un personaje que transita desde la comodidad de la buena sociedad polaca y del orgullo de servir a la patria contra los nazis, hasta la deshumanización de la guerra, de un país acosado por la rapiña de dos ejércitos enemigos, el ruso y el alemán, la desintegración del ejército polaco y la lucha partisana. Es un relato de superación, de permanente huida, de arrestos y torturas, de violencia, de amistad y de amor. Y sobre todo, es el relato de un hombre que puso en evidencia la existencia de los campos de concentración, donde al hombre y a la mujer se les privó de toda humanidad y se les arrojó a la muerte, bajo la infamia del lema "Arbeit macht frei" ("El trabajo os hará libres").
El guionista Marco Rizzo y el dibujante Lelio Bonaccorso realizan en esta historia un verdadero trabajo de memoria histórica sobre un personaje que vivió unos hechos trágicos e informó en 1943 a Churchill y a Roosvelt del Holocausto, pese a que muchos no le creyeron. No sería hasta la entrada de los aliados en los campos de concentración cuando se daría crédito al relato.
Los horrores vividos por este partisano, que logró escapar de un gulag y del gueto de Varsovia, sufrió las torturas de las SS y presenció los horrores de la Shoah (Holocausto), son sobrecogedores. Jan "Karski" Kozielewski, que se hizo pasar por un tiempo en la clandestinidad como Witold Kucharski, tras escapar del horror se instaló en América y publicó en 1944 Courier from Poland: The Story of a Secret State, donde narró sus peripecias por Europa. Fue profesor en la Universidad de Georgetown, pero su testimonio se divulgó por todo el mundo en 1985 en un documental de Claude Lanzmann sobre la Shoah. Jan falleció en 2000 y en 2014 se celebró en todo el mundo el centenario de su nacimiento. Karski publicó dos diarios, el mencionado Story of a Secret State, publicado en 2011 por la editorial Acantilado, y otro inédito en castellano, que en italiano se titula Il testimone inascoltato.



Infiltrado con uniforme alemán, Jan ingresó en el campo de concentración de Lublin, más conocido como Majdanek, en Polonia, y tuvo ocasión de presenciar lo que allí sucedía. Su relato, del que tomo unas frases, es devastador:

"Las personas habían alcanzado allí un estado de total deshumanización... El caos, la desolación, la monstruosidad de la situación eran sencillamente inenarrables... Esos vagones iban llenos de carne humana hasta reventar. En el campo, mientras tanto, se mezclaban los gritos, los lamentos, las detonaciones y las órdenes furiosas. Y todavía había más. El fondo de los vagones estaba cubierto de polvo blanco. Se trataba de cal viva..."

Cuesta seguir leyendo.

Rizzo y Bonaccorso no se deleitan en el horror sino en el hilo de la narración, bien llevada y tratada con respeto a la memoria del relato, poniendo el acento en hechos y personajes determinados, pero siempre con un pudor exento de morbo, que no esconde en muchos casos situaciones de una explícita y evidente violencia. En el aspecto gráfico, el trabajo de Bonaccorso está muy logrado, con verdaderos alardes técnicos en el dibujo y en el color. Hay algún otro trabajo destacado sobre el tema. Cabe mencionar Prisionero en Mauthausen (2011), de Javier Cosnava y Toni Carbos, que narra el drama en este campo del republicano español, ficticio, Joan Placambó. Y, sin duda, la gran obra Maus, de Art Spiegelman, donde se narra la historia de otro superviviente judío polaco al Holocausto.
Sorprende que haya personas que aún a día de hoy cuestionen el Holocausto y sorprende comprobar que sigue latiendo en diferentes partes del mundo un impulso de nostalgia y aprecio por el Führer y su obra. Una buena muestra de ello es el libro superventas Ha vuelto, de Timur Vermes, que contó con una versión fílmica estrenada en 2015 y dirigida por David Wnendt. La idea es que Hitler, interpretado magníficamente en la cinta por Oliver Masucci, resucita en pleno siglo XXI generando una enorme controversia entre la población alemana, una parte de la cual se muestra partidaria de darle su apoyo. Lo terrible del tema es que, como hiciera Sacha Baron Cohen en Borat, hay escenas filmadas realmente con gente de la calle, a modo de documental, en las que se aprecia que hay una parte de la sociedad alemana que añora al tirano y su obra. El actor que encarga al personaje flipó con esto. La política internacional demuestra el ascenso de grupos de extrema derecha y neonazis al poder jaleados por fervientes seguidores. Lejos de superarse, el problema sigue presente.




Por ello es tan interesante el recuerdo de estos héroes que sobrevivieron al Holocausto y que narraron sus horrores. Es importante tomar conciencia de lo sucedido para, al menos, conocer sus consecuencias. Para que luego a nadie le sorprenda que la xenofobia engendra violencia y que la violencia provoca muertes.



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